29 de octubre de 2009

La chica del rincón.

Aburrimiento. Cansancio. Monotonía. Todo ello me inundaba en aquella especie de fiesta. Nada interesante a la vista. Miro a cada cual que está en la pista. No bailan, parece que les estén dando descargas eléctricas, dan verdadero miedo. Una canción lenta, genial ahora me tocara la tonta de turno... no quiero. Me siento. Todos bailan, falto yo. Espera, ella, está sola, en un rincón. Es tan... bonita. Pasan las canciones y ella sigue allí, quieta, mirándome, mirándonos. Quiero ir y decirla que baile conmigo, él llega. El chico alto, y malo. El que tiene su corazón, el que no me dejó luchar por decirle un solo te quiero. Y aquí me quedo. Quieto, estúpido, humillado...

28 de octubre de 2009

Sam & July

-¿Sam?
-¿Qué?
-Me siento distinta, me duele la tripa...
-¿Has ido al médico?
-No creo que sea eso...
-¿Y entonces?
-Creo que es un hormigueo, como si tuviera un tablao flamenco dentro de mi corazón.
-¿De quien... te has enamorado? -habló con un temor en sus ojos que nunca había tenido. Porque su pequeña amiga July, aquella a la que le gustaba el olor de su jersey y que le decía que no era perfecto, quería a otro hombre.
-Creo que... -una pausa, un minuto, para el una eternidad-... de ti.
Los ojos verdes de Sam se encendieron de alegría, aquellos ojos del chico que no sabía sonreír, que era un borde y un desagradecido, brillaron por algo más que no fuera ira. July le daba miedo. Era absurdo, una niña, pequeña, cinco años menor que él y la temía. Porque nunca le dio miedo hablar y decir te quiero.

Una muerte dulce.

-Ann, te vas a caer.
-Venga Justin, ven conmigo.
-Nos caeremos los dos, ¿eso quieres?
-Sería una muerte dulce, como la de Romeo y Julieta.
-¿Pero qué dices? ¿Y la gente que te quiere qué?
-Solo necesito que me quieras tu.
-Y tu familia ¿qué?
-En eso no había pensado...
-Vamos... baja... -Justin me miraba preocupado, intentaba ocultarlo pero le era imposible. Cuando bajé de las rocas sin caer, la cara de preocupación la dejó a un lado para darme una sonrisa- Te quiero -susurró.
-Y yo a ti -sonreí, abrazándole.

25 de octubre de 2009

July & Sam

-¿Sabes, Sam?
-¿Qué? -contestaba siempre con la misma dejadez, secamente.
-Me gusta el olor que desprende tu jersey.
-¿Y qué?
-Nada, solo pensé que sería preciso decirlo -suspiró- es más fácil ser como eres tu, ¿no?
-¿Cómo soy?
-Seco, fino, borde, no sabes sonreír, crees que lo sabes todo pero algún día verás que no es así, aprendes de tus errores, si, pero cometes muchos más -no dijo nada, no sabía bien que decir a aquellas acusaciones, porque July tenía razón- pero aun así eres alguien a quien he aprendido a querer y a ver más allá de su cara seria y de sus ironías a todas horas.
-¿Y por qué lo aguantas?
-Porque el olor de tu jersey me gusta, me gusta ver como te equivocas, me gustan tus ironías y sarcasmos, si, quizá no sé lo que digo, pero es que nadie es perfecto, ni si quiera tu.
Sam nunca dijo nada más, no alegó nada, porque al fin July había dicho aquello que él tanto esperaba, que no era perfecto, aquel peso que estuvo durante tanto tiempo sobre sus hombros se quebró y calló, porque no debía ser o aparentar ser perfecto. Porque ella le quería como era.

22 de octubre de 2009

Porque amar solo significa demostrar.

20 de octubre de 2009

me quiero sentir cerca de ti.

A loves P

19 de octubre de 2009

Inmerso en los negocios.

Era un hombre rechoncho, no era calvo pero ya tenía alguna que otra entrada.
Sabía perfectamente que lo suyo no eran los negocios, pero ¿y qué? Mantenía a su familia, las niñas eran caprichosas, y ella, ella tenía algo que le hacía perder la cabeza. La empresa fue lo que le quitó años y años de ver crecer a sus hijas. Sentía odio hacía su jefe, pero aun así hacía horas extra sin que nadie le pagara. Uno de aquellos días bañados en monotonía una llamada irrumpió sus cortas horas de sueño.
-¿Sí? ¿Quién llama a estas horas?
-Perdone, ¿es usted el señor Lawton?
-Si, claro que soy yo. ¿Pero quien es usted?
-Soy el agente Marshall, de la policía, hemos hallado a su hija muerta –hubo un silencio que asustó a aquel valiente policía que había llamado a las cinco de la mañana para darle una de las peores noticias a aquel hombre, rechoncho, con canas y entradas, que se había perdido en el trabajo sin hacer caso a su familia- Murió de sobredosis.
-Gracias –colgó el teléfono, callado, con las lágrimas pendientes de un hilo. Corrió hasta la habitación de sus hijas, aquellas que ya no tenían tres años, que no jugaban con muñecas, o se ponían vestidos rosas. Aquellas que tenían dieciséis años y eran tan iguales como el primer día. Aquel hombre pensó quizá que conocía a su familia. Pero no sabía que una de sus hijas se había metido en ese mundo tan peculiar, el mundo de la droga. Y la otra, la otra no moriría, la otra daría vida a la casa. A los nueve meses tendrían una nueva boca que alimentar. Porque a veces damos un paso en falso cuando nos quedamos quietos.

16 de octubre de 2009

Indiferencia.


Si, indiferencia, por ti, no. Por los hechos. Momentos juntos. Pero es que la amistad es tan efímera.. no te odio, sé que te quiero. Y lo que más duele es que quebraste la confianza que te di.

15 de octubre de 2009

Ya no sabía si era real o un sueño. Por que Dorina soñaba a todas horas, despierta, a escondidas.

14 de octubre de 2009

Felicidad

Él vive en un estado permanente.
La felicidad es una manera de vivir no algo que buscar.

(Perdona si te llamo amor, Federico Moccia)

12 de octubre de 2009

Zafón.

He de decir que nunca llegué a pensar que la literatura me completara tanto. Pensar que un libro puede hacerme llorar o sonreír, sin usar aparatos nuevos, solo hojas, imaginación y letras. Muchas veces he soñado con ser la protagonista de uno de mis libros favoritos, uno que por cierto, acabo de terminar. Las sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón. Este impresionante hombre a hecho sin duda de mi una persona más sabia, quizás no sea un escritor de la época de los grandes escritores, pero es, sin ninguna duda, mi autor favorito y el mejor. He leído tan solo tres de sus libros: La sombra del viento, Marina y el príncipe de la niebla. Pero todos me han hecho llorar, sin excepción. Este hombre catalán ha hecho que ame la prosa, el misterio, y la escritura como nadie. Sé que leeré más libros de él. Y sé que me gustarán. Catalogan a Zafón como alguien repetitivo, que tiene las mismas historias. Yo creo que sus obras son mezclas, amor, sufrimiento, misterio, hechos. Ha conseguido que Barcelona sea la ciudad mágica que nunca pensé encontrar en España, yo que hasta hace poco odiaba mi propio país. Viajaré a Barcelona en cuanto pueda, visitaré como sea esa ciudad encantada. Sobretodo he aprendido que leyendo enriquezco mi imaginación, mi alma y mi mente. Gracias Carlos, por escribir para mí y para todos, estás obras.

Solo pasión por los libros, los misterios y por Barcelona.

Arenas

11 de octubre de 2009

bajo la lluvia.


Mery era una adolescente, y como todos ellos se enamoran y sufren, pero ella no. Ella vivía cuidando de su madre. Su madre pasaba demasiado tiempo fuera de casa. Lo que ella llamaba trabajo eran hombres, hombres que la veían como un objeto sexual. En aquella época a las mujeres de su edad solo las veían como eso. Mery vivía en una pequeña casa en el centro de Madrid. Su padre, había sido hallado muerto la noche que ella nació. Su madre antes decía que sus gestos la recordaban a él. Eso decía hasta que comenzó a beber, llegaba tarde a casa, apenas hablaban. Una noche, escuchó gritos en la calle. Miró por la ventana para ver qué pasaba. Era un hombre de unos cincuenta años, a la mujer que gritaba era su madre. Era un cliente.
-Eh! Tú, guarra, a ver si mañana lo haces mejor ¿no?
Mi madre miraba al suelo, sin abrir la boca. El hombre bajó del coche, uno negro. Y la giró hacía él, la miró a los ojos, y la abofeteó. La dejó tirada en el suelo. Bajo la lluvia. Bajé corriendo y la aferré en mis brazos. Llorando las dos.

¿Lo has sentido?



Viví de los recuerdos durante los primeros meses que él ya no estaba, tampoco había muchos recuerdos, tres besos, el primer día que nos vimos... y también el último. Pero nada más. Justin me venía a visitar muchas noches, subíamos a mi tejado a ver las estrellas y el amanecer. Sentía un lazo de amistad, con él, que nunca había sentido, jamás. Las noches se habían convertido en días enteros, íbamos a todos lados. La playa donde nos habíamos conocido era uno de los lugares que más visitábamos. Empecé a sentir que Justin era aquella persona que necesitas en tu vida más que a nadie. Aquel amigo único. Aquel amante que te hace sentir que tocas la felicidad con la yema de los dedos. Una tarde cuando hablé con él le abracé y le dije que su compañía era lo mejor que me había pasado nunca. Salió corriendo, pensé que le había perdido para siempre... Quién me mandaba abrir la boca...
Le encontré en el puerto después de horas de búsqueda, llorando sin parar. Me dedicó una mirada, suficiente para saber que había llorado. Era lo que me gustaba de él. Sentía y no le daba miedo sentir.
-¿Lo has sentido? -me dijo cuando me senté a su lado.
-¿El qué?
-El dolor en el pecho cuando estamos juntos y el latido a mil cuando me sonríes, me miras o me coges la mano.
-No siento dolor cuando estoy a tu lado, siento paz, felicidad y amor.
-tu, ¿lo has sentido?

Me gusta.

Me gusta la lluvia.

Me gusta sonreír.
Me gusta saltar.
Me gusta jugar.
Me gusta soñar.
Me gusta escribir.
Me gusta leer.
Me gusta vivir.
Me gustan las palomitas sin hacer.
Me gustan los formula 1.
Me gusta tirarme en el césped.
Me gusta imaginar.
Me gusta mojarme.
Me gusta el agua.
Me gusta el powerade.
Me gustan los gusanitos.
Me gusta cantar.
Me gusta beber en mi taza de campanilla.
Me gusta campanilla.
Me gusta ser única en mi especie.
Me gusta ver a gente sonreír.
Me gusta ser cruel con quien más lo es.
Me gusta quedarme despierta hasta muy tarde.
Me gusta explotar pompas de jabón.
Me gustan los sombreros.
Me gustan las fiestas.
Me gustan las canciones cañeras.
Me gustan las baladas.
Me gusta jugar al fútbol.
Me gusta relajarme en casa.
Me gusta salir a andar.
Me gusta la piscina.
Me gustan Barcelona, Asturias, Galicia y Córdoba.
Me gusta Londres.
Me gusta Japón.
Me gusta Washington.
Me gusta cuando siento frío y me tapo.
Me gusta oír el despertador, apagarlo y dormirme de nuevo.
Me gusta la navidad.
Me gusta Halloween.
Me gustan los abrazos.
Me gusta tocarme el pelo.
Me gustas tú.

8 de octubre de 2009

Zeno y el amor.

-Zeno, ¿qué sientes?
-Siento un extraño cosquilleo, como si un grupo de flamenco se hubiera puesto a bailar dentro de mi. Siento que cuando estoy con Jack el taconeo y las palmas van a más. Siento que me estalla algo aquí en el pecho cuando estoy con él. ¿Pero que es?
-Amor, Zeno, amor de verdad...
-¿Y eso puede parar?
-¿Por qué?
-No quiero sentir nada por nadie. Nunca lo he sentido, y nunca lo sentiré.
-No es verdad, pequeña. Siempre sentirás algo, amor, odio, respeto, pena, siempre. Si lo sientes, no lo puedes cambiar.
Y Zeno abrazó a Mara, su mejor amiga durante tanto tiempo. Por que siempre estarían juntas, por muchas otras personas que estuvieran en medio, siempre se ayudarían.

Porque era verdadera amistad.

25 horas diarias.

Vagué sola bajo la lluvia, las gotas caían y resbalaban por mi chaqueta, no era un chubasquero, era una simple chaqueta de lana, la había cogido rápido del armario. Eran las once menos cuarto. No aguantaba más en casa. Mis padres me reñían más que nunca. Y él no aparecía. Tenía ganas de verle. Me llevaba dos años, unos diez centímetros de estatura y un curriculum mucho más extenso en relaciones. No entendía en porque se había fijado en mi, qué tenía yo que no tenían las demás. Nunca me había dado cuenta de la existencia de Travis hasta que escuché que estaba con otra chica, una insoportable, que no hacía más que absorberle el cerebro. Íbamos juntos todos los días hasta nuestra casa. Las conversaciones eran varias, le gustaba mucho el skate, y siempre iba al skatepark que había cerca de nuestra casa. Pensé en ir allí, fue donde nos dimos el primer beso, donde me dijo que me quería, donde le vi hacer skate todas las tardes del verano, y del invierno también. Me gusta la relación que tenemos. Amigos, pero algo más. Siempre, ante todo, amigos. Es difícil de explicar, pero cuado quieres a alguien, y ese alguien ha sido tu amigo durante mucho tiempo, tienes un pequeño miedo, porque si ocurre algo la relación se rompe. Nosotros teníamos claro que eso no sería así, siempre juntos.

Llegué hasta el skatepark, no había nadie, era normal, llovía a cantaros. Me senté en el suelo, a la espera de no sé bien qué. Alguien me tocó el hombro. Me giré.

-Adrienne, ¿Qué haces aquí?

-No lo sé bien. Quería evadirme de todo…

-Entonces, ¿me voy?

-No, no, quédate.

-Es raro.

-¿El qué?

-Pensar que hace unos meses, dos exactamente, eras solo una amiga, y ahora eres la persona con la que quiero compartir mi vida… -me le quedé mirando. Sus rasgos eran tan perfectos, alto, medía 1,75, moreno, ojos verdes. El hombre soñado vamos. Y era para mi. ¿Injusto? Tal vez. Pero elegía él. Y si Rachelle me odiaba… pues bueno, nunca se puede estar a gusto de todos ¿no? Llorar fue el siguiente paso. No eran lágrimas de tristeza, sino de alegría- ¿Qué pasa, Adri?

-Te quiero… -me levanté y le abracé con fuerza- no, es más, quiero estar contigo cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día –cuando vi la cara que puso, decidí rectificar un poco- Bueno, quizá no tanto –me empecé a reir.

-Me parece perfecto, porque quiero estar contigo a todas horas, las veinticinco diarias…

-¿Veinticinco?

-Doce de día, doce de noche y una de amor –le sonreí y le besé- Te quiero.

-Yo a ti también –aquel beso, el primero de nuestra vigésima quinta hora, fue el más largo de todas las vigésimas quinta horas de todos los días.

7 de octubre de 2009

P.a

Querida amiga:

Debo decirte que a pesar de ser todo y más que eso, he pasado a pensar que estaba demasiado equivocada en cuanto a todo. Todo es una palabra tan general. Eres la persona más importante que ha cruzado la carretera de mi corazón, ya cruzada por tantas otras y tu has sido la que le diste color. La que hizo que latiera, la que transformó el frío en calidez, la que hizo que apartó la oscuridad para llenarlo de amor. La que me entiende sin hablar, la que me abraza sin tacto, la que me espera con paciencia. Eres tú la persona que busqué y que nunca encontré. La persona con defectos y virtudes, la persona con dolores y rabias, la persona borde que, a pesar de su corazoncito duro como un diamante, es tan frágil como el vidrio. Y es que no eres todo, porque todo es tan general que no sabría decirte que tipo de todo eres. Un todo único. Un todo que me hace feliz. Un todo amargo con trozos dulzones de chocolate. Un todo con un toco de color negro. Un todo de alguien que no tenía nada. Una persona que no hizo nada y consiguió a alguien así. No, no merezco este todo.

Te quiero. Te amo. Porque no eres un simple todo. Eres algo mucho más.

5 de octubre de 2009

Amor sincero.

¿Sabes una cosa? Que nunca te dejé de querer, que nunca he olvidado tus cálidos besos, que nunca he sentido esto por nadie, ¿sabes que más? Que cada vez que me dices que soy un ser maravilloso me siento como una princesa, me siento realmente única, con solo dos palabras tuyas. He dejado de ser la fuente de tu inspiración. He dejado de ser la chica a la que quisiste, la que te hizo olvidar. He pasado a ser una más. Pero ¿y qué? Eres la única persona de la que nunca me olvidaré, de la persona que querré, a ti. Y ahora me despido, porque me voy, me voy lejos, no me volverás a ver. No tendrás que aguantarme más, lo siento...


un amor sincero..

4 de octubre de 2009

Llueve.

Suena mi móvil, si es Ann, desde que la conocí me llama todos los días, y siempre había un ''gracias por lo de la playa'', la quería mucho, llevábamos un mes siendo amigos, y sin saber cómo, la había contado toda mi vida. Lo de mis padres, lo de mi hermano, todo. No soy un tío problemático, al menos ahora, antes lo era más, soy listo pero en clase no lo suelo demostrar. Tengo diecisiete años, pero en mi familia parece que soy mayor, soy el responsable. Ann me ha cambiado, y creo que yo la he podido consolar bien por lo del tipo ese que la ha hecho tanto daño. Espero que no siga mal, cada vez que recuerdo como la vi en la playa... se me pone la piel de gallina y me da por llorar. No me he dado cuenta, pensado tanto no a he cogido el teléfono. Mierda, ha colgado. Bueno, la llamaré yo. Marco su número, un pitido... Bien, tiene el móvil a mano, lo ha cogido al segundo.
-¿Justin? ¿Por qué no me has cogido el teléfono? -pone voz de niña, yo sin poder remediarlo me empiezo a reí- Y ahora te ríes, estoy es mucho peor -ahora se hace la enfadada.
-Ann, no te enfades, estaba pensando...
-¡No puede ser! -¿Y ahora que pasa?- ¿TÚ? ¿Pensando?
-Ja, ja, que graciosa es la niña -se empieza a reír- Bueno, como eres una niña tan pequeña no podrás venir conmigo esta tarde ¿no?
-¿Ir? ¿Dónde? Quiero ir, quiero ir, quiero ir.
-Es una sorpresa, pero no puedes tener menos de catorce años...
-Perfecto -se echó a reír- ¿A que hora vienes a por mi?
-¿Yo? Que cara tiene la niña...
-...mayor de catorce años -volvió a reír y yo con ella.
-Bueno, sobre las... ¿siete?
-Hecho -que ganas de que llegaran, quería verla- ¿Cómo debo vestirme?
-Como siempre -me encanta como viste- Tengo que ducharme.
-Ya decía yo que olía mucho... -Colgó.
La espera hasta las siete me mataba. Decidí ir antes, sus padres no estaban, pasarían el fin de semana fuera. Llamé.
-Un momento, por favor -ahí estaba ella.
-Vale.
Al abrir la puerta estaba con la toalla puesta, y el pelo húmedo, acababa de salir de la ducha.
-¿Cómo abres la puerta así?
-Es que pensé que eras el cartero, tiene que traerme algo.
-Te lo querías ligar ¿no? -A veces ese tema no le gustaba, pero hoy parecía de buen humor.
-Claro que si, no veas lo bien que está -Sí, estaba de buen humor, pero a mi eso, aunque fuera un broma me hizo daño, una punzada en el pecho que no entendí- Quédate en el salón, coge lo que quieras de comer.
-Vale -Ella no sabe que el plan es aquí- pero... -No me escuchó. A los diez minutos bajó al salón.
-¿Qué vamos a hacer?
-Quedarnos aquí.
-¿Aquí?
-Hay lluvia de estrellas.
-¿Siiiii? -Me he puesto a reí por su cara.
-Si. He preparado comida -señalo la cocina- Cogemos unas mantas y cenamos en el tejado, y luego vemos las estrellas- Se acerca a mi, tiene una cara rara, me abraza fuerte.
-Gracias por todo, Justin. Por no ser un aprovechado, que quiera ser algo más, por ser mi amigo.

Siempre seré tu amigo.

3 de octubre de 2009

Le necesito a él.


Vagué sola, rota, llorando por aquellas calles para mi vacias, no veía a nadie, no quería verles. Marc se había ido y yo qué hacía allí, no sabría contestar esa pregunta, sin él no era nada... porque fue amor a primera vista, y ahora ya ni le veía.
Comencé a desnudarme, quedaba poco para llegar a la playa, quería sentirme libre. La camiseta, los zapatos, los pantalones. Todo. Corri como pude con lágrimas en los ojos.
Al llegar a la arena, caí en ella, clavando mis rodillas en esos granos que me raspaban la piel, no me dolía, no lo sentía.
-Perdona, ¿estás bien?
-No, no lo estoy, vete. Dejame.
-No, no, necesitas ayuda.
-Necesito que él vuelva, que no se marche, le necesito a él -grité, pero tuve la sensación de que nadie me oiría.
-¿Quien se ha ido?
-Marc. No volverá nunca -sin saber cómo, esa sombra borrosa tendida a mi lado en la playa me abrazó, me suplicó que dejara de llorar y me calmó.
-Shhh, tranquila, pasará. Las heridas con el tiempo se cierran.
-No.. No... -seguía llorando y él seguía abrazado a mi.
-Soy Justin, ¿tú? -creo que lo dijo para cambiar de tema.
-Ann..
Perdí a mi amor, y gané un amigo.

2 de octubre de 2009

Bulimia & Anorexia.


Has sentido lo que es mirarse a un e espejo y verse gorda, sentirse pesada, rota por dentro, llorar una y otro vez porque unos simples vaqueros no entran o porque una camiseta resalta demasiado las grasas.
Pero yo no soy de las chicas que lo único que saben hacer es vomitar. La anorexia y la bulimia son cosas muy malas, y no se controlan. Sé de gente bulimica comer, estar en ayuno y meterse los dedos en la garganta provocando echar hasta la ultima papilla. Enfermas mentales hay muchísimas en la vida, y todas dejan su sentido común en cuanto su dedos atraviesan su boca, tan solo la primera vez. ¿Y sabes lo peor? Que cuando empiezas no acabas hasta estar muerta.
Sé que esto es polémico, pero es mi opinión si no os gusta no lo leais. Yo no soy una chica diez, es más no llego ni al cinco, y se me pasó más de una vez por la cabeza hacer esto de arriba pero nunca lo hice porque pensé en los que me rodean, en no fallarles..


pequeñas realidades.

1 de octubre de 2009

Soledad.


Me siento en aquella esquina, intento una y otra vez pensar una sola solución para lo que a ocurrido. No sé que hacer, que decirle a Ann, es tan complicado. Quizá la verdad, que me tengo que ir, que la debo dejar sola... Decirla que la quiero y que es una persona increible.
Por fin ha llegado, está guapísima..
-¿Marc? -alcé la cabeza.
-Estoy aquí...
-¿Qué ocurre?
-Nunca dudes que te he querido, y que te quiero.
-¿Qué pasa?
-Me tengo que ir, no volveré -La besé por tercera vez, y fue mejor que el segundo y también que el primero, comencé a andar y la dejé sola donde antes estaba yo.

Aun la quiero.

Suicidio.


Antes de nada decirte que nunca olvidé ningún aniversario, nunca te dejé de querer sé que no lo creeras, he estado horas y horas pegado al trabajo. Solo quiero que mi muerte sea un alivio para ti. Dejo este mundo sabiendo que he amado, y nunca he dejado de hacerlo, si, sé que no lo demostré, soy un completo gilipollas. Quise cambiar y no pude. El trabajo me tenía absorvido. Una cosa más: te amo.

Angelo terminó
de escribir aquella carta para Kate, cogió una cuchilla aun sin usar y se cortó las venas. Dejó caer la sangre y se tumbó en el suelo. Aquel dolor era pequeño comparado con lo que habí pasado los ultimos meses. Sintió aliviocuando notó el ultimo latido. Y murió.

El amor es lo más preciado, no lo dejes por otros vicios.

Que idiotez..


Que idiotez más grande, porque la distancia por muy larga que sea, pronto cesará.
Que idiotez más grance, porque las diferencias y semejanzas aquí estan.
Te digo, amiga, que eres tanto, que no puedo dejar de pensar en verte.
Anne
Aquella fue la última carta que mandé, ya que en tan solo 15 días yo cumplía los dieciocho y podría irme a Lugo a verla, era fácil. Suena el teléfono, es ella, seguro.
-¿Hola? -contesto.
-¿Ann?
-Sí, estoy aquí.
-Oh, tía ya te he hecho hueco en mi habitación, pero estás segura de que te dejarán, ¿no? Mis padres me dejan. Pasaremos todas las vacaciones de navidad juntas -estaba nerviosa, se notaba en su voz.
-Pau, tranquila, solo quedan quince días, y nos veremos. Vale, no, no puedo tranquilizarme -Una risotada hinundó la comunicación.
-Tengo que colgar, hablamos pronto, te quiero.
-¿Mucho?
-Muchísimo.
-¿Más que eso?
-Muchísimo más que eso.

Amigas de por vida.
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