26 de noviembre de 2009

Más tarde la ve pasear por algún rincón de la ciudad, lejos de él, de su vida y de los mil recuerdos.

Federico Moccia

mil.

Mil historias inventadas para decite que te quiero ¿y ahora? Ahora no tengo nada, solo sentimientos que me ahogan y no me dejan respirar tu aroma.

24 de noviembre de 2009

A veces.

A veces tienes que tocar fondo para saber a quien tienes allí abajo para sanarte. A veces tienes que mirar hacía abajo y ver quienes te sostienen con los pies en la tierra, la mente en las nubes y el corazón acolchado. Porque a veces un amigo vale mucho más que mil conocidos. Por muy lejos que esté. A veces aunque no tenga nada que ver contigo le sientes como algo más. Sí, así es. Para mi él es como un hermano, no, es mi hermano. Y le quiero, y le necesito, tanto o más que a nadie. Y puede que la distancia duela, y puede que la distancia sea temeraria. Pero algún día la distancia estará resumida en centimetros, los que quedaran para que respiremos ese calido abrazo.
''Close your eyes and seeing me..''

23 de noviembre de 2009

Nos miramos. Quietos, inmóviles. Sin saber qué hacer, qué decir. Le quiero contar que me gusta, que le quiero, que me encanta verle sonreír, que me gusta reír con él, que me encanta mirarle a sus preciosos ojos marrones y ahogarme en ellos, que me encanta su forma de hablar, de ser y de pensar. Es listo, a su manera lo es, no alardea de ello, solo piensa. Nunca he sido así con nadie, me han gustado tantísimos chicos que la gente piensa que es como todos pero no. Él es totalmente distinto. De no ser por él, estos últimos días me habría derrumbado, él ha hecho que sonría más que nunca, mis amigas también, no me mal interpretéis, pero él ha sido el que ha hecho que no cayera. Hace cinco minutos que permanecemos en aquel vagón de metro sin decir ni una sola palabra, él me mira, yo le sonrío.  No está enfadado, al verme sonreír a él le contagio y me copia. No tengo duda, algo pasa, llevamos un mes y una semana yendo juntos, vive cerca, pero nunca le había visto tan raro. Se acerca, parece que me quiere besar, pero no puede ser así, él no siente lo que yo. Él quiere a otra chica, más guapa y divertida que yo. Giro la cabeza, disimulo haciendo ver que miro la estación que es. Él se aleja un poco. Sigo con la cabeza igual, y el se vuelve a acercar, esta vez al oído, parece que quiere decir algo. Le miro de reojo.
-¿Por qué huyes? –La pregunta me ha pillado por sorpresa.
-¿Qué? –Articulo sin saber que más decir, he gritado demasiado, ahora todo el vagón me mira.
-¿Por qué huyes de mi?
-No huyo de ti. ¿Por qué crees eso?
-Es lo que haces. Cuando te miro me apartas la mirada, cuando te sonrío me miras a escondidas, cuando… -se ha callado ¿por qué?
-¿Cuándo?
-Cuando te intento besar te apartas.
-¿Besar? -¿a mi? Está loco.
-Sí –Parece avergonzado, le miro y le sonrío- ¿De qué te ríes?
-De ti.
-¿Encima?
-No. No es de ti, me río de la situación, de que te quiero besar y no puedo…
-¿No puedes? –Agh ya me está interrumpiendo, ¿por qué no espera?
-No puedo creerlo, creer que tu quieras besarme a mi.
-¿Qué tiene de raro? –Sin duda loco, no, no, ciego.
-Que soy yo.
-Sí y yo soy yo. ¿Y que?
-Que a mi no me quieren besar.
-Yo soy único en mi especie.
-Sin duda. La siguiente es mi parada.
-Quiero darte algo –vuelve al tema de darme un beso- no es el beso –Ah, va mejorando la cosa.
-¿El qué? –Se acerca, pero Ana ¿a que esperas? Lánzate. Me besa, yo sigo aquel beso que tantas noches soñé, aquel beso que no quiero que acabe jamás, pero desgraciadamente debe acabar. Se separa, me mira. Sonríe. Se abren las puertas del metro, es mi estación- me tengo que… -No me ha dejado acabar. Se ha bajado conmigo.
-Ten –tiene una cajita pequeña, ¿lo abro?
-¿Qué? ¿Qué es esto?
-Es un regalo, algo anticipado.
-Una semana solo.
-Ábrelo.
Cojo la caja y la miro por encima, no hay nada que me dé pistas de lo que es. Con cuidado destapo la cajita, no me lo creo.
-Es un kit, tienes de todo. Lapicero, borrado, pluma, bolígrafo y cuaderno. Ábrelo en tu casa, y léelo, yo me tengo que ir –Acaba de llegar otro tren, se despide con un suave beso y una se sus preciosas sonrisas.
Soy buena y hasta llegar a casa no miro el cuaderno, no quiero ser desobediente.
Hay una rima, una preciosa rima. Suya y mía, nuestra. De nadie más.
Le quiero.

15 de noviembre de 2009

Falsedad.

-Mirala, ¡por ahí viene! Pero, ¿veis las pintas que lleva? ¿Veis que guarra? Ogh, no la soporto -Ya llega, ahora pongo cara de buena, sonrisa en boca y casa para la fiesta.
-¡Hola chicas! -Annet siempre igual, maja, guapa, y rica, la odio- Mi padre ha dicho que si me deja hacer la fiesta, pero como mucho hasta las dos...
-¿Hasta las dos? -no sabe hacer nada bien.
-Si.
-Joder, para eso me voy de botellón al parque.
-Pues mira allí tienes las botellas y el parque, para ti -pero ¿que coño dice? ¿Me piensa dejar ahí?- No tengo ganas de estar con falsas en mi casa, es que mi madre tiene alergia a las putas, y cuando entres por casa estornudará demasiado, y es incomodo -una ultima sonrisa y se fue junto con las demás, me quede tiesa, ¿cómo lo había sabido?

13 de noviembre de 2009

:]

-Ruth estás loca, ¿no?
-¿Qué? ¿Por qué? Por decir lo que pienso y siento.
-¿Justo ahora?
-Si quieres te lo digo mañana en una montaña tan alta que podamos tocar las estrellas con la punta de los dedos, en la que pasemos frío y tengamos que ponernos tres abrigos para estar bien, en la que el chocolate caliente sea un helado de cholocate y que la punta de la nariz sea roja, del frío. ¿Quieres que te lo diga allí? Porque podría hacerlo.
-Quizá mañana, pero ahora no puedes decirmelo, estoy con ella...
-¿La quieres?
-...
-Eso es un si, entonces bien...
-Nunca he dicho que sí. Te quiero a ti, pero, ¿estás segura?
-¿De qué te quiero?
-Si.
Beso, beso, beso. Y después una nariz roja, tres abrigos, un helado de chocolate y las estrellas al alcance de cualquiera.

10 de noviembre de 2009

A veces la gente se va sin decir  ADIÓS.

8 de noviembre de 2009

Ultimo mensaje mandado:
16-11-2009 a las 23:59
Feliz cumpleaños pequeña, que cumplas muchos, muchísimos más.
Sé feliz, porque lo mereces.

Ultimo mensaje recibido:
16-11-2009 a las 00:00
Seré feliz si no te vas.

Lágrimas en los ojos de los dos.
Él con una botella de cerveza en la mano, en la terraza de su casa, vacía.
Ella tapada hasta el cuello en su edredón de color azul, con el alma dormida y el corazón roto.

7 de noviembre de 2009

Mery.

-Déjame vivir mi vida.
-¿Qué?
-He crecido, no soy una niña, sé lo que haces por las noches, cuando te vas y luego vuelves en un coche distinto cada noche. Papá no querría esto, y tu aun así lo haces. Pensé que le querías.
-Y le quiero, como nunca he querido a ningún hombre. Pero gracias a ellos comes, te vistes y vas a un colegio bueno.
-Tranquila, no tendrás que hacerlo nunca más.
-¿Cómo? -La voz de su madre temblaba.
-Me voy de aquí.
Salió con un portazo ensordecedor.
Ring.Ring.Ring!
-¿Has soplado ya las velas? -su voz la sobresaltó. No esperaba que Mike la felicitara, llevaban más de mes y medio sin hablar, sin mirarse, desde la última vez que Lisa estuvo en su casa. Por la noche, mientras dormía o eso pensaba ella. Sin embargo, se llevó una sorpresa. Cuando miró por la ventana, en la cama no estaba solo. Otra chica, besandole, queriendole, otra chica. La entraron ganas de gritar, llorar, llamarla guarra, puta, de todo. Pero mientras estaba allí, con las lágrimas desbordando sus ojos, Mike la vio. Lisa intento irse y Mike apartó a aquella chica desnuda y fue a verla, a pedirla perdón, a decirla la verdad, pero ya no estaba. Y durante el mes y medio siguiente la tuvo que observar desde lejos, su gran miedo.
-Si, he soplado las velas, gracias por llamar, adiós.
-Lisa, espera.
-¿Qué coño quieres? -empezaba la inundación en sus preciosos ojos verdes.
-Decirte que te quiero.
-¿Y a la chica esa también? ¿Y a todas las que te has tirado?
-¡No! Joder, solo estoy con ellas porque te quiero olvidar.
Y las lágrimas cayeron.

5 de noviembre de 2009

GyC

Y ríen, y sueñan, y juegan, y sienten, y viven, y trasnochan, y son pequeñas niñas en un mundo de gigantes y cabezudos.

4 de noviembre de 2009

Secretos metidos en globos de cristal.

-Voy a contarte un secreto -se aclara la voz- a veces, muchas veces sueño con un cielo morado con nubes de color amarillo. Conmigo, yo de color azul, pero no azul normal, sino un azul intenso, vivo. Imagino que cuando me sonrojo mis mejillas se ponen moradas, un morado bonito, semejante al del cielo. Y cuando río me salen pequeñas notas musicales de la boca, y soy feliz. ¿Sabes por qué?
Porque soy distinta a los demás.

3 de noviembre de 2009

-Ja, ja, ¿ves que gracia me haces?
-Si, siempre te ríes conmigo -la mira, dulzura, ganas de abrazarla, de besarla, amor... Pero sabe que no debe, que ella no querría, que por un simple error todo se puede perder... Por eso se queda quieto, haciendo gracias sin sentido, pareciendo idiota, y mirándola embobado, ya la ha cagado muchas veces, la ha dicho mil veces que la quería, una tras otra, y luego, al día siguiente ¡BUM! adiós amor. Pero no, no es que se haya ido, es que le da miedo, no lo dice, se lo calla. Le da miedo perderla, tener que mirarla, como está haciendo ahora, pero a distancia.
-Ironía Mike, ironía -A ella le duele mucho más todo aquello. Porque le ama, con todo lo que quererle conlleva, porque ella es así. No mira fuera, sino dentro. A veces, cuando el no se da cuenta, va hasta su casa, de noche, y le mira dormir. Y cuando sale con otras chicas, cuando él las lleva a su casa, llora y llora, inundando su habitación. Pero piensa que tíos hay demasiados, y no debe amargarse, aunque ser su amiga le duela. Solo le arrebató tres besos, contados. Y cuando le ve con otra, aprieta los puños con fuerza, respira hondo y llora, en silencio.

Sombras de te quiero.

-Es triste, ¿sabes?
-¿Qué? -se sobresaltó- ¿Qué ocurre? -alguien la había tapado los ojos, unas manos frías, olían a dulce, magdalenas concretamente, la merienda favorita de Zoe. Parecía alguien alto, al menos sus brazos estaban apoyados en los hombros de ella.
-Es triste que ahora todo sean sombras de todos los 'te quiero' que te dije.
-No fue mi culpa, John, yo no estuve con otro, fuiste tu.
-Te lo expliqué. Estaba borracho.
-Eso no es excusa.
Zoe se alejó de él, soltando sus manos. Y es que sabía que si John permanecía mucho tiempo junto a ella, le perdonaría, y no quería volver a pasar por lo mismo.

Muerta.

Muerta. No siento dolor físico, el agujero que hay en mi corazón, una bala, una simple bala, me mata. Pero no duele. No, él me ha hecho más daño. Él mató mi corazón mucho antes. Enamorarme de él nunca fue mi mejor opción, pero fue sin querer, sin hacer nada. Y él nunca se apartó. Nunca me dejó. Hasta ahora. Estoy tirada en medio de la calle, desangrada, y sin dolor, no veo, no, no veo nada. Pero ¿ahora que más da? No está. Una luz, no es blanca. Naranja, y un pitido, intenso, en mis oídos. Pero yo, cerrando los ojos...
me dejo morir.

2 de noviembre de 2009

Amistad.

-No quiero hablar, no, déjame, vete -Adrienne cerró la puerta con tal fuerza que los papeles de su escritorio salieron volando, eran las dos de la mañana, acababa de llegar a casa. Una noche de fiesta. No era normal en ella, pero había problemas, serios, sus padres, las peleas, él, y también ella. Alzó la cabeza al oír un leve repiqueteo en su ventana, su cuarto estaba en el piso de arriba pero las horas las mataba en el sótano, antes lúgubre con olor a cerveza, ahora olía a sandía, y tenía luz, todo decorado por ellas. Se levantó y fue a ver a la ventana, estaba ahí, quieta, mirando al interior, mirando a ella. Abrió la ventana con cuidado, apoyándose en el sofá de color negro con franjas rosas que había puesto allí hacía ya un año- ¿Qué haces aquí?
-Vengo a verte...
-Llevas tres meses sin venir a verme.
-He oído gritos..
-Si, ¿y qué?
-¿Qué ha pasado?
-No quiero hablar. Ginevra, vete.
-No quiero -se deslizó hasta el sofá y se tumbó en el- sigo a tu lado, llevamos mucho diciendo que sería como antes y nunca es.
-Hoy no.
-¿Por qué? Antes nos quedávamos horas y horas levantadas, hablando.
-Ahora es ahora.
-Sí, y ahora quiero que me escuches -La mira- Ad, llevamos meses sin hablar, cada vez que quiero hablar contigo me rehuyes, sales corriendo, y así no hay forma de arreglar nada. Escúchame -hizo un esfuerzo por abrir la boca pero no salió nada de ella- y cierra esa bocaza -Ad la cerró y las dos se rieron- se buena y dame un abrazo, dime que me quieres y cuéntame que ha pasado... Ya sabes que en traumas familiares soy la mejor -abrió los brazos y Ad se tiró sobre ella- te echado demasiado de menos enana.
-Yo a ti también... -Se echó a llorar, como tonta lloró, porque una amistad se pierde, se recupera, se oxida, se aleja pero jamás, JAMÁS se olvida.

1 de noviembre de 2009

Distancia.

-Solo por el mero hecho de quererte ya estoy sufriendo.
-¿Por qué? ¿Tan malo es sentir algo así por mi?
-No, no, no. Nunca he dicho eso. Es malo sentir algo así por alguien que está a 400 km de mi.
-Es que la distancia no importa.
-Sabes que si importa. Importa querer a alguien a quien no puedes besar, abrazar, tocar, sentir o mirar. No sé que haces cuando sales, si estás con alguna o no. ¿Qué harás cuando yo salga? ¿Te morirás pensando si estoy con algún otro?
-Nunca he sido celoso.
-Siempre hay una primera vez... -se intenta ir, no quiere oir más.
-Y nunca una última -la agarra del brazo y la mira- pero te quiero.
-No lo dudo -intenta salvarse de la mano- pero la distancia duele...
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